
Galicia en otoño es pura magia. La niebla que envuelve los valles, los bosques que se tiñen de ocres y rojizos, el olor a tierra húmeda y castañas asadas, y la tranquilidad que llega tras el bullicio del verano hacen de esta estación el momento perfecto para descubrir pueblos con encanto en Galicia. Lejos de las multitudes, estos lugares ofrecen una experiencia auténtica, cargada de historia, naturaleza y sabor gallego. Si estás planeando una escapada, aquí tienes una selección de pueblos que no puedes dejar de visitar este otoño.
Uno de los más conocidos y con razón es Combarro, en la provincia de Pontevedra. Famoso por sus hórreos frente al mar y sus callejuelas empedradas, este pequeño pueblo marinero es ideal para pasear al atardecer, con la marea baja y las luces cálidas del otoño reflejándose en la ría. Sus tabernas ofrecen marisco fresco y vino albariño, el complemento perfecto para una visita redonda.
En la provincia de Lugo, O Cebreiro es una joya enclavada en la montaña. Situado en plena ruta del Camino Francés, este conjunto de pallozas y casas de piedra parece sacado de un cuento. En otoño, la niebla le da un aire místico que lo hace aún más especial. Desde aquí, las vistas de las montañas gallegas cubiertas de colores otoñales son simplemente impresionantes.
Otro lugar que no decepciona es Allariz, en Ourense. Este pueblo combina un casco histórico restaurado con sensibilidad, un entorno natural privilegiado a orillas del río Arnoia y una oferta cultural activa todo el año. En otoño, sus parques y senderos se llenan de hojas doradas y es el momento ideal para probar platos tradicionales como la caldeirada o los grelos con chorizo.
Ribadavia, también en la provincia de Ourense, es otro destino ideal para esta época. Capital histórica del vino del Ribeiro, este pueblo ofrece callejuelas medievales, una judería bien conservada y bodegas familiares donde catar el vino más emblemático de la zona. Si visitas en octubre, aún puedes disfrutar de la vendimia y de las primeras catas del año.
En A Coruña, Betanzos enamora por su arquitectura señorial y su animada vida local. Este pueblo conserva iglesias góticas, plazas porticadas y el famoso parque del Pasatempo, un espacio modernista que sorprende a grandes y pequeños. Además, es el lugar ideal para probar la famosa tortilla de Betanzos, jugosa y sin cebolla, todo un símbolo de identidad gastronómica.
Menos conocido pero con un encanto especial es Mondoñedo, también en Lugo. Su catedral es una de las más antiguas de Galicia y su centro histórico, declarado conjunto histórico-artístico, es perfecto para una escapada tranquila. En otoño, el valle que lo rodea se llena de tonos cálidos y caminatas ideales para los amantes de la fotografía.
San Andrés de Teixido, en la provincia de A Coruña, es otro destino obligatorio. Aunque más conocido en verano, en otoño ofrece una atmósfera mucho más íntima. Su santuario colgado sobre los acantilados del Atlántico y las leyendas que lo rodean lo convierten en un lugar de peregrinación y misterio. Y desde allí, los miradores del Vixía Herbeira regalan vistas que cortan la respiración.
Para quienes buscan naturaleza pura, A Guarda es la puerta de entrada al monte Santa Trega, uno de los castros más impresionantes de Galicia. En otoño, con menos turistas y un clima suave, es el momento ideal para pasear entre ruinas celtas, disfrutar del marisco y observar cómo el Miño se funde con el océano.
Y si buscas una experiencia termal, Caldas de Reis combina naturaleza, senderismo y aguas termales en un entorno que brilla especialmente en esta estación. Sus balnearios, el paseo fluvial y los jardines se llenan de colores otoñales y el ambiente es relajado y reconfortante.
Descubrir estos pueblos con encanto en Galicia durante el otoño es una forma de reconectar con la esencia del territorio, lejos de los circuitos turísticos tradicionales. Desde Optimus Tours, te animamos a explorar estos rincones con calma, disfrutando del paisaje, de la gastronomía de temporada y de la hospitalidad gallega. Y si prefieres una ruta organizada, nuestros guías locales te acompañan para que vivas cada pueblo como si fueras parte de él.